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¿Qué es Ripple?

ripple

Ripple es una criptomoneda de pago, creada con el objetivo de hacer transacciones empresariales de forma internacional. Se caracterizan por ser muy rápidas, seguras y realmente baratas (con un coste de casi cero), superando así a los sistemas tradicionales. XRP es conocida como la criptomoneda de los bancos. Veamos qué tiene de particular la criptodivisa usada por bancos como el Santander, el BBVA o American Express.

La moneda virtual favorita de los bancos

Hace unos pocos años tenía lugar el boom de lo que se conoce como criptodivisas. Era raro el día en el que no se tenía conocimiento de alguna de ellas cuando sus precios se disparaban, generando el lógico interés de todos.

En este marco surgía Ripple, también conocida como XRP, alcanzando a finales de 2017 máximos históricos que la colocaban en lo más alto de este universo de criptoactivos. Sin embargo y hasta esa fecha la moneda ya llevaba unos años rodando.

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De hecho, Ripple es anterior al lanzamiento de Bitcoin. Concebida en 2004 por Ryan Fugger, nacía con el objetivo de conseguir que los individuos fueran sus propios bancos. Crear un sistema financiero descentralizado que permitiera esa soberanía financiera individual. En 2012 este proyecto se unía a otros nombres propios dentro del dinero digital, consiguiendo ser uno de los activos digitales más importantes hoy en día.

¿Qué es este activo digital? | Ripple

Se trata de una criptomoneda; por lo tanto es un sistema virtual de pagos en tiempo real que se sustenta a su vez en lo que se conoce como tecnología de blockchain. Un tipo de tecnología usada por instituciones financieras por ser la vía más rápida y económica para enviar, recibir dinero así como para liquidar transacciones. Son monedas capaces de realizar transacciones a una velocidad de 4 segundos. Una marca impensable hace unos años y mucho más rápida que la registrada a través de los sistemas tradicionales.

Es importante saber que Ripple (XRP), no busca cambiar el sistema financiero tradicional, sino cooperar con el y sus diferentes monedas formando así una red que permita hacer transferencias mucho más económicas, rápidas y seguras. Busca unificar las diversas monedas que están en uso en todo el mundo.

El futuro de Ripple

Para hablar de futuro hay que partir de una premisa o de una lógica: para que una criptomoneda en general tenga futuro tienen que existir usuarios que tengan interés en ella y en utilizarla. Partiendo de esta premisa es lógico que te estés preguntando por qué alguien podría estar interesado en usar una criptomoneda sobre otra cuando existen multitud de divisas digitales en la actualidad.

Una pregunta que se contesta con varias condiciones que deben reunir esas divisas para ser consideradas:

1. Seguridad en las transacciones con activos digitales.

2. Rapidez y reducción de costes de las mismas.

Si tenemos en cuenta estas dos condiciones ya podemos adivinar que una de las criptomonedas con más futuro predecible es Ripple. Un activo digital del que se espera que aumente su popularidad por las ventajas que supone su uso. Una popularidad basada en la eficiencia de los intercambios y de las transacciones monetarias. A la vez se espera que entre los usuarios más interesados en esta criptomoneda sean los bancos, las entidades financieras, los proveedores de sistemas de pago y las empresas multinacionales.

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Un escenario atractivo cuando además Ripple cuenta con el respaldo bancario. Uno de sus fuertes, ya que ese interés financiero es uno de sus mejores respaldos.

Ripple, con su doble faceta como criptomoneda (XRP) y como red de pagos (RippleNet), basa su futuro inmediato en esa versatilidad que permite conectar bancos, proveedores, empresas y que permite el cambio de divisas de una forma rápida, segura y barata.

En la actualidad, Ripple XRP se sitúa como la tercera moneda digital en orden de importancia que, seis años después de su nacimiento, cuenta con una particularidad: está siendo usada por los usuarios reales movidos por ese respaldo financiero global.

Así y a modo de conclusión Ripple, con un fuerte respaldo financiero y con más alianzas que las otras criptodivisas existentes, se presenta como una apuesta sólida en este escenario económico digital y en la industria de las transferencias internacionales.

Pese a que no se espera, al menos a medio plazo, que esta moneda arrebate la fuerza a Bitcoin, parece que sí pujará por la popularidad y por su uso debido a que no cuenta con límites de cara a las transacciones cotidianas y a nivel usuario. Una posibilidad que le otorga fuerza y grandes posibilidades como criptoactivo. No es para menos si tenemos en cuenta el resumen de su gran potencial:

1. Los bancos y las entidades financieras que cuentan con Ripple, como el BBVA o el Santander, pueden ofrecer a sus clientes transferencias financieras internacionales en tiempo real, con la seguridad que otorga la comprobación de origen a destino a un coste impensable.

2. A los proveedores de pagos el uso de Ripple les permite proporcionar a sus clientes sistemas de pago rápidosseguros y con todas las garantías sin fronteras geográficas.

3. La posibilidad de conexión entre las empresas multinacionales y las entidades financieras. Una conexión que permite pagos y cobros seguros y rápidos en todo el globo terráqueo.

Precisamente por todas sus características Ripple es, con gran diferencia, la criptomoneda o la criptodivisa con más futuro. Su utilidad real, la velocidad y el respaldo de las entidades bancarias la consolidan como la moneda virtual que se espera termine de modernizar el sector financiero y los medios de pago internacionales.

¿Cómo funciona Ripple?

Llegados hasta aquí seguro que te preguntas cómo funciona esta criptodivisa o en qué se diferencia de Bitcoin, entre otras muchas.

Ripple funciona como un sistema de pagos virtual. Un sistema que opera en tiempo real. Pese a que su funcionamiento tiene como telón de fondo al sistema blockchain, presenta notorias diferencias con otras criptomonedas. Una de esas diferencias tiene que ver con la rapidez y la eficiencia.

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Otra de las diferencias que llamarán tu atención es que aunque se trata de una criptomoneda no funciona con un blockchain totalmente descentralizado. Se trata de una criptodivisa limitada. Esta circunstancia dota de estabilidad a este activo digital y es lo que explica que sea una criptodivisa parcialmente centralizada.

El Objetivo de Ripple (XRP)

Diseñada en origen para transacciones empresariales, puede ser usada entre particulares no siendo esto último su objetivo principal. No puede serlo porque, de hecho, el fundamento principal de este activo digital es mover grandes cantidades de dinero a una velocidad impensable y sin fronteras geográficas.

Y pese a que no nació con ese objetivo, entre inversores, se trata de una de las favoritas de estos. De la comunidad de inversores. De hecho es previsible que RippleNet consiga conformarse y consolidarse aún más, con la vista puesta en Stellar (XML) otra criptodivisa y la única, según los expertos, capaz de desbancar a Ripple si se diera esta eventual circunstancia.

En qué se diferencia Ripple de Bitcoin

Para entender las diferencias entre ambas criptodivisas es importante saber que Bitcoin era la primera moneda digital destinada a operar en un entramado de persona a persona asegurado por una criptografía. Las personas que cuentan con este tipo de dinero digital pueden hacer transacciones directamente entre sí. Estas operaciones se quedan grabadas en la blockchain. Una especie de libro de cuentas virtual.

Ripple, por su parte, es una criptomoneda más reciente siendo su objetivo facilitar pagos internacionales de una forma rápida y más barata que a través de los sistemas tradicionales.

Así, mientras el Bitcoin es un dinero digital que se comporta como una alternativa a la moneda fiduciaria, Ripple es usada por los bancos y las grandes entidades financieras para hacer transferencias internacionales de dinero más rápidas y económicas. En ocasiones su función es la de puente entre diferentes monedas fiduciarias en transacciones en las que este detalle no cuesta dinero a los inversores o bancos.

Las diferencias:

1. Si Bitcoin es anti-bancos, Ripple es todo lo contrario.

2. Mientras la descentralización o la falta de control de Bitcoin es una de las señas de identidad, en el caso de Ripple la descentralización no es total.

3. El suministro. Es otra de las grandes diferencias entre estos activos digitales. Así y si el suministro total de Bitcoin tiene un límite de 21 millones de monedas, en el caso de Ripple el suministro es mucho más reducido y limitado.

4. El tiempo de las transacciones. Las transacciones en las que Ripple es protagonista se hacen en un tiempo de 4 segundos. Una marca que no consigue igualar Bitcoin.

5. El coste. El coste de las transacciones con Ripple es mucho más económico que las realizadas con Bitcoin.